Una de las cosas que no te puedes perder si viajas a Irán son sus imponentes y bellos desiertos.

En este artículo nos centraremos en el desierto de Kavir pero antes vamos a ver que otros lugares podemos visitar.

-El desierto de Lut o Dasht-e Lut (que en persa significa la llanura vacía) es un gran desierto salado que se encuentra en las provincias de Kerman, Sistan y Beluchistán al sureste de Irán.

Es uno de los sitios iraníes que pertenece al Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, en cuya lista entró en 2016. Es el desierto número 27 por su tamaño, La NASA ha realizo medidas de temperatura entre 2003 y 2010 constatando que se trata del lugar más caliente del planeta, con 70’7 °C.

La particularidad que hace más popular este desierto son sus formaciones creadas por la erosión del agua, sal, arena y viento dando lugar a estas formaciones tan curiosas, Los “kaluts” son todo ese conjunto diverso de colinas, rocas moldeadas por el viento del desierto. Evolucionan y cambian ya que la fuerza de la erosión es muy elevada lo que le otorga cierta condición de efímero.

Desierto de Maranjab a unos 90 kilómetros de la ciudad de Kashan se encuentra el Maranjab Desert. Si tienes curiosidad por ver un desierto de dunas pero tampoco tienes tiempo o no quieres dedicarle varios días, esta es tu mejor opción. Es un desierto pequeño y accesible con tu vehículo, taxi y desde la entrada principal se organizan tours para llevarte hasta el corazón de sus dunas de arena, por lo que se puede visitar en unas horas.

Desde su entrada principal con barrera hay que pagar para acceder, si bien, si prefieres ir por libre hay números caminos (aunque más largos) que te llevaran a sus sand dunes y lo más probable es que de camino puedas observar numerosas camelladas, manadas de camellos en libertad.

Desierto de Kavir, llanuras bajas en persa clásica, también conocido como Desert Kavir-e Namak y el gran desierto de sal debido a que hace casi 3.000 años, en el inicio de la era post-glacial, el Kavir fue una serie de grandes lagos. Es un gran desierto en medio de la meseta iraní. Se trata de 800 kilómetros de longitud (500 millas) de ancho por 320 kilómetros de (200 millas) con una superficie total de unos 77.600 kilómetros.

Cuando planeábamos nuestra vuelta al mundo uno de los países que teníamos especial curiosidad por descubrir era Irán y experimentar una de las experiencias vitales más recomendables, explorar las entrañas del desierto.

En nuestro paso por Irán decidimos visitar en primer lugar el Maranjab Desert por libre pero nos supo a poco y nos quedamos con ganas de más así que planificamos ir a descubrir su hermano mayor, el desierto de Kavir.

Ir al desierto no es moco de pavo y uno no puede adentrarse libremente en él, primero porque no teníamos los conocimientos ni el vehículo apropiado y segundo porque aunque lo tengas las posibilidades de perderse o sufrir algún percance que te estropeé tu idílico día son muy elevados, además de que debes solicitar un permiso especial.

Por eso preferimos contratar un tour con una de las empresas más serias y profesionales especializada en el desierto y todo tipo de visitas guiadas en Irán, www.surfiran.com

El primer día nuestro guía Kian nos llevó a un auténtico poblado en el desierto donde disfrutamos de una exquisita comida en el patio de una casa tradicional.

Sin perder el tiempo pusimos rumbo al centro del desierto de Kavir en el que nos sentimos como auténticos participantes del Dakar atravesando dunas de arena infinitas y disfrutamos sorprendidos de la asombrosa capacidad que tiene un vehículo preparado para el desierto al volante de un experto.

Al atardecer desde un punto elevado contemplamos la puesta de sol y montamos el campamento para pasar la noche.

Un buen fuego sirvió para iluminar la noche estrellada, preparar la cena y darnos calorcito.

A la mañana siguiente seguimos un poco más de recorrido por el desierto antes de finalizar.

Pasar una noche en el desierto es una de las experiencias vitales que no puedes perderte, contemplar el cielo estrellado en mitad de la nada te hace sentir muy pequeñito en medio del universo, es como estar viendo el cielo con unas gafas en 3D con todo detalle de la vía láctea sin necesidad de un telescopio.

Como nuestra experiencia fue todo un éxito y queremos que también lo sea la tuya, os dejamos el contacto de una empresa seria y de fiar, Elham de www.surfiran.com fue la encargada de coordinar y organizar todos los preparativos, es un encanto de mujer tremendamente amable y meticulosa que está atenta y no se le escapa el mínimo detalle.

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